EL NIÑO AMENAZA AL AGRO GLOBAL Y OBLIGA A REPLANTEAR ESTRATEGIAS PRODUCTIVAS
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La OMM elevó al 90% la probabilidad de que El Niño se consolide hasta fin de año. El fenómeno podría alterar lluvias, rendimientos y mercados agrícolas.
Ana Sofía PinedaViernes, 5 de junio de 2026
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) advirtió que existe una probabilidad cercana al 90% de que el fenómeno El Niño se mantenga activo hasta finales de 2026, un escenario que podría alterar significativamente la producción agrícola mundial mediante sequías, inundaciones, olas de calor y cambios en los patrones de precipitación. La advertencia fue difundida en el más reciente boletín El Niño/La Niña Hoy y encendió alertas entre gobiernos, productores y sectores económicos altamente dependientes del clima.

Según los especialistas de la OMM, las temperaturas excepcionalmente cálidas registradas en el océano Pacífico tropical están favoreciendo el desarrollo de condiciones típicas de El Niño. Los modelos climáticos coinciden en que el fenómeno tiene una probabilidad del 80% de instalarse entre junio y agosto, mientras que las posibilidades de que continúe durante los meses siguientes superan el 90%.
Aunque todavía existe incertidumbre respecto a su intensidad máxima, la mayoría de las proyecciones sugieren que se tratará de un episodio moderado a fuerte, con capacidad para influir en los sistemas productivos de numerosas regiones agrícolas del planeta.
Para el agro, la preocupación no radica únicamente en la aparición del fenómeno, sino en las consecuencias que históricamente ha generado sobre los cultivos, la disponibilidad de agua, la ganadería y la logística alimentaria.

La secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, afirmó que el mundo debe prepararse para un evento que podría intensificar las sequías, potenciar lluvias extremas y agravar los riesgos de olas de calor tanto sobre los continentes como sobre los océanos.
El antecedente más reciente refuerza esa preocupación. El episodio de El Niño registrado entre 2023 y 2024 fue considerado uno de los cinco más intensos de la historia moderna y contribuyó a que 2024 se convirtiera en uno de los años más cálidos jamás registrados.
Qué puede ocurrir en las principales regiones agrícolas
Los efectos de El Niño no son uniformes. Algunas regiones reciben lluvias superiores a lo normal mientras otras enfrentan déficits hídricos prolongados.
Los análisis de la OMM indican que el sur de América del Sur suele registrar precipitaciones por encima de los valores normales, una situación que puede beneficiar algunos cultivos, aunque también aumenta el riesgo de excesos hídricos, inundaciones y problemas sanitarios.
Por el contrario, América Central, parte del Caribe y sectores del norte de América del Sur suelen experimentar condiciones más secas, elevando las probabilidades de pérdidas agrícolas y restricciones para la ganadería.
Asia también se encuentra entre las regiones bajo observación. Los organismos climáticos regionales prevén lluvias monzónicas por debajo de los niveles habituales en varias áreas del sur del continente, situación que podría afectar la producción de arroz, caña de azúcar y otros cultivos estratégicos para la seguridad alimentaria global.
En África oriental, particularmente en el Cuerno de África, las perspectivas apuntan igualmente a precipitaciones inferiores a lo normal durante la próxima estación lluviosa.

La influencia del fenómeno no se limita a las precipitaciones. Los pronósticos estacionales elaborados por la OMM anticipan temperaturas superiores al promedio en prácticamente todo el planeta durante los próximos meses, una situación que incrementará el estrés térmico sobre los cultivos y acelerará la pérdida de humedad en los suelos.
Un desafío económico para el sistema agroalimentario
La agricultura mundial enfrenta actualmente un escenario complejo en el que convergen fenómenos climáticos extremos, volatilidad de mercados y mayores exigencias en materia de seguridad alimentaria.
En este marco, la eventual consolidación de El Niño representa un factor adicional de incertidumbre para las cadenas agroindustriales. La reducción de rendimientos, los cambios en la oferta global de granos y las dificultades logísticas derivadas de inundaciones o sequías podrían impactar sobre los precios internacionales de diversos productos agrícolas.
Los especialistas destacan que incluso un evento moderado puede modificar significativamente las probabilidades de ocurrencia de fenómenos extremos. Por ello, organismos internacionales insisten en la importancia de utilizar los pronósticos climáticos para fortalecer la planificación productiva, optimizar el manejo del agua y anticipar medidas de mitigación.
La OMM recordó que El Niño forma parte de un fenómeno climático natural conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), que aparece cada dos a siete años y suele extenderse entre nueve y doce meses. Sin embargo, en un planeta más cálido, sus efectos pueden amplificarse debido a la mayor energía acumulada en la atmósfera y los océanos.
Mientras los centros meteorológicos continúan monitoreando la evolución del Pacífico tropical, productores, gobiernos y mercados agrícolas observan con atención las próximas actualizaciones. El comportamiento de El Niño durante la segunda mitad del año podría convertirse en uno de los factores más determinantes para la producción mundial de alimentos y para la estabilidad de numerosas economías dependientes del agro.
Fuente: Agrolatam.com / 05.06.26
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